Confesiones de un ladrón

 

Información tomada del Periódico El Colombiano, Medellín, Colombia.

 

“Estudiaba las casas durante días, incluso semanas, hasta dar el golpe y robármelo todo”.

 

Martin creció en Manrique Oriental, barrio popular, de bajos recursos y con alta capacidad delictiva. Allí aprendió a robar pues, las posibilidades de ganar dinero no eran muchas y si las había, eran siempre ilícitas.

 

“Estudiábamos todo: Desde qué casa parecía fácil y despreocupada, hasta cuántas personas vivían en ella. Si después de andar campaneando veíamos que no entraba nadie, colocabamos un papelito en la puerta. Al otro día regresábamos y buscábamos el papelito, si todavía estaba ahí, era porque definitivamente no había nadie. La casa estaba completamente sola”, dice Martín al recordar su modus operandi.

 

En una entrevista extensa Martin nos cuenta varias estrategias para robar un hogar, desde la más agresiva hasta la más sigilosa. Esta información te la compartimos en pro de ser más precavidos y evitar ser víctima de robos.

 

Soga. El método más ruidoso y aparatoso. Los asaltantes atan un extremo de una cuerda al pomo o algún saliente de la puerta y el otro extremo al vehículo. De esta manera, uno de ellos acelera para tirar de la puerta hasta romperla o sacarla, literalmente, del marco. Técnica muy usada en negocios durante la madrugada o en casas donde no hay nadie.

 

Pata de cabra. Se trata de una lámina dura de hierro en forma de L que el asaltante coloca entre la cerradura y el marco de la puerta. Realiza una ‘palanca’ hasta que la cerradura se fuerza o se rompe y la puerta se abre para entrar a robar casas.

 

Llaves clonadas. Se trata de colocar un líquido viscoso o jabón en la cerradura de la casa de manera que la víctima, cuando trata de abrir la puerta, deja marcada la llave en él. De este modo, los ladrones pueden crear una copia con el molde que se queda grabado.

 

Stickers. Esto es más bien un método de comunicación entre las bandas. Emplean pegatinas para ‘marcar’ la casa y así saber si es una familia, si están de vacaciones, si se trata de alguien que vive solo o si tiene vigilancia.

 

Seguimiento. Las personas en su habitual día a día, terminan definiendo una rutina de entrada y salida que informa a los ladrones cuando poder entrar y cómo entrar.

 

Pero la mejor estrategia de robo, no la crea el ladrón, sino la víctima.

“Las personas siempre guardan todo en el mismo lugar, pensando que es el lugar más seguro. O simplemente no son precavidos y todo lo dejan a la mano, de ahí que robar sea tan fácil.”

 

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